La soledad del expuesto: ¿Qué hace tu equipo cuando las cosas se complican?

El caso de Julián Álvarez y el Atlético de Madrid nos deja un mapa perfecto de cómo se construye o se destruye la confianza en un grupo. Más allá de la discusión sobre el origen del conflicto —las promesas incumplidas, las conversaciones previas con la directiva y la decisión pública de querer irse— lo verdaderamente revelador es el accionar final de cada participante cuando el conflicto estalla.

Si trasladamos esta escena al día a día de cualquier empresa, podemos identificar tres niveles muy claros en el comportamiento de las personas:

1. El líder que mira para otro lado Cuando la tensión sube, es común que un líder intente desligarse del problema argumentando que "es una decisión individual y cada uno debe hacerse cargo". En el fútbol, esto se evidencia cuando el cuerpo técnico no protege la salida de su jugador. En una organización ocurre exactamente lo mismo: cuando un gerente permite que un miembro de su equipo sea expuesto, cuestionado o señalado públicamente delante de los demás sin intervenir. Un líder no solo administra el rendimiento técnico de las personas, sino que tiene la responsabilidad directa de proteger la integridad del grupo cuando existe un conflicto.

2. El equipo que elige el silencio Este es el punto más crítico de la dinámica colectiva. Al igual que cuando un jugador es obligado a abandonar el campo de juego solo y expuesto ante la crítica, en el mundo corporativo los compañeros a menudo eligen el silencio cuando alguien queda en una situación incómoda o vulnerable. Ya sea porque cometió un error, porque es cuestionado por otra área o porque decidió irse, el resto del equipo a veces "mira para abajo" para evitar el costo de involucrarse. Un equipo no demuestra que es un equipo cuando todo funciona bien y los resultados acompañan. Su verdadera cultura se prueba en la incomodidad: en cómo reacciona el grupo cuando uno de sus integrantes queda expuesto.

3. El mensaje invisible (pero letal) Cuando un integrante queda expuesto y sus pares miran para otro lado, el mensaje implícito que recibe toda la organización es demoledor: "Acá, cuando las cosas se complican, cada uno se salva como puede". La próxima vez que un colaborador de ese equipo tenga que tomar una decisión difícil, asumir un riesgo o plantear un desacuerdo, recordará esa soledad y elegirá protegerse a sí mismo antes que cuidar al proyecto.

Sostener en el desacuerdo Cuidar a un compañero no significa tener que darle la razón de manera incondicional o encubrir sus errores. Significa que, aun estando en desacuerdo con sus decisiones, preservamos su dignidad y cuidamos el vínculo con el grupo. Es tener la madurez para sostener una conversación difícil y decir: "Podemos no estar de acuerdo con vos en esto, pero no te vamos a dejar solo".

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