El empleo no desaparece de un día para otro: primero muere el negocio
Cuando leemos sobre despidos o cierres, solemos ver solo el final de la película: cuánta gente se queda afuera o qué indemnizaciones se pagan. Pero, si somos honestos, el empleo casi nunca desaparece de golpe. Lo que muere mucho antes es el modelo de negocio.
A veces el cambio se ve venir de lejos; otras veces nos atropella. Pero en ambos casos hay una pregunta incómoda que esquivamos: si sabíamos que el escenario estaba cambiando, ¿por qué no preparamos a nuestra gente para hacer algo distinto?
Ahí es donde la reconversión profesional se vuelve crítica. Y no hablo de mandar a la gente a un curso para cumplir con el plan de capacitación. Hablo de ayudar a una persona a pasar de lo que sabe hacer hoy a lo que la organización va a necesitar mañana. Para lograrlo, tenemos que romper con la idea de que la carrera es una línea recta y entenderla como una serie de curvas donde hay que aprender, desaprender y empezar otra vez.
¿Por qué nos cuesta tanto?
Llegamos tarde: El trabajo de gestión debió empezar cuando se decidió cambiar la tecnología o automatizar una tarea. Cuando Recursos Humanos recibe la lista de desvinculaciones, el incendio ya empezó y las opciones son pocas.
Nos faltan conversaciones honestas: Reconvertir requiere sentarse y decir lo que es incómodo de escuchar: "Esta tarea probablemente deje de existir. Hablemos de qué podés hacer a partir de ahora". No toda conversación es agradable, pero las que funcionan son las que hacen que las cosas sucedan.
Falta de confianza: Nadie se anima a decir "esto no lo sé" o "esto me cuesta" si siente que admitir una dificultad pone en riesgo su puesto. Sin esa confianza que sirve de sostén, las personas entran en "modo protección" y el aprendizaje se detiene.
Tal vez el futuro no se trate de intentar conservar cada puesto a cualquier precio, porque eso es imposible en un mundo que no para de cambiar. El verdadero desafío es conservar la capacidad de trabajar de las personas.
Un puesto puede desaparecer y un conocimiento puede volverse obsoleto, pero eso no significa que la persona deje de tener valor. Nuestra tarea es ayudar a construir las condiciones para que puedan atravesar el cambio sin quedar afuera del mercado.
El negocio ya está cambiando. ¿Estamos nosotros cambiando a la misma velocidad?