Aerolíneas Argentinas: ¿Qué cambió y qué papel tuvieron los gremios?
Hay noticias que merecen un análisis más allá del titular impactante. Aerolíneas Argentinas cerró su balance 2025 con una ganancia neta de $238.000 millones. Es su segundo año consecutivo en positivo y, por primera vez, la compañía pagará Impuesto a las Ganancias. El dato es fuerte, pero la pregunta que me parece realmente valiosa es: ¿qué cambió de fondo para llegar hasta acá?
Sería simplista atribuir este resultado a una sola razón. Hubo una reducción de dotación, retiros voluntarios y una revisión profunda de costos. Pero hay un factor determinante que a veces preferimos no mirar: la transformación en la relación con los gremios.
Después de un 2024 marcado por conflictos durísimos, se llegó a un acuerdo que rompió el molde. No se discutió solamente el salario; se pusieron sobre la mesa condiciones de trabajo y convenios con un objetivo claro: mejorar la productividad para acercarse a los estándares de la industria.
Ni culpables ni salvadores. No creo que sea justo decir que los gremios eran los únicos responsables de las pérdidas, ni tampoco que ellos "hicieron" rentable a la empresa. La realidad es más compleja: los sindicatos defienden intereses, pero la empresa necesita ser competitiva para sobrevivir.
Lo que realmente cambió fue el escenario. Cuando una compañía puede recurrir eternamente al financiamiento del Estado, la discusión laboral es una. Pero cuando ese respaldo desaparece, las reglas del juego cambian para todos. La empresa tuvo que achicarse y los sindicatos tuvieron que sentarse a negociar temas que antes eran "intocables", como la productividad.
Para mí, esta es la mayor enseñanza del caso: las relaciones laborales no son estáticas; se transforman cuando la realidad económica de la organización cambia. Esto no significa que productividad sea sinónimo de resignar derechos, sino de entender que una relación sostenible necesita un equilibrio real entre salario, condiciones de trabajo y la propia sustentabilidad de la empresa.
Al final, Aerolíneas nos deja una lección para cualquier equipo u organización: una empresa sana necesita gestión, trabajadores y sindicatos, pero sobre todo necesita que los tres puedan convivir en una estructura que genere sus propios recursos para sostenerse.
Más allá de la política o la economía, prefiero mirar este caso desde las Relaciones Laborales: no para ver quién ganó o perdió, sino para entender cómo el diálogo y la negociación pueden cambiar cuando el escenario lo exige.