¿Y si estamos mirando la reforma laboral en el lugar equivocado?
"La reforma laboral modificó algunas reglas generales, pero el verdadero laboratorio donde se definirá el futuro del trabajo argentino sigue siendo la negociación colectiva."
¿Por qué?
Porque la ley establece un marco. Pero las cuestiones que impactan en el día a día suelen resolverse en los convenios colectivos y en los acuerdos de empresa.
Pensemos algunos ejemplos:
¿Cómo se incorpora la inteligencia artificial a determinadas tareas?
¿Qué nuevas competencias requerirán los puestos de trabajo?
¿Cómo se mide la productividad?
¿Qué grado de flexibilidad organizativa necesita cada actividad?
¿Cómo se regulan los esquemas híbridos o remotos?
¿Qué mecanismos de capacitación permanente se implementan?
Difícilmente una ley pueda dar respuestas específicas para cada sector económico. En cambio, la negociación colectiva tiene la posibilidad de adaptar soluciones a la realidad de cada actividad.
Por eso resulta interesante observar que gran parte del debate público se concentró en los cambios legislativos, mientras que mucho menos se habla de los casi 800 convenios colectivos que deberán revisar cómo responder a transformaciones tecnológicas, productivas y organizacionales que ya están ocurriendo.
Y aquí aparece una reflexión adicional:
La verdadera modernización laboral no consiste solamente en cambiar normas, sino en generar acuerdos que permitan a las organizaciones ser más productivas y a los trabajadores desarrollar nuevas capacidades.
Si eso no sucede, una reforma legal puede modificar artículos, procedimientos o costos, pero el trabajo cotidiano seguirá funcionando prácticamente igual.
De hecho, tal vez por eso muchos profesionales de recursos humanos y relaciones laborales tienen hoy una sensación particular: después de meses de debate sobre la reforma, llegan a sus oficinas y los desafíos siguen siendo los mismos. Gestionar personas, resolver conflictos, desarrollar talento, negociar acuerdos y acompañar procesos de cambio.
La ley cambió algunas reglas. La pregunta que todavía está abierta es si cambiarán también las formas de trabajar.
Esa, quizás, sea la discusión verdaderamente importante.